martes 4 de agosto de 2009

Vitaminas y Minerales

Existen aproximadamente 50 nutrientes esenciales conocidos, entre ellos las vitaminas, los minerales, los ácidos grasos esenciales (aceites) y los aminoácidos. Estos nutrientes deben formar parte de la dieta en cantidades relativamente bajas para mantener una salud mínima y prevenir ciertas enfermedades originadas por su carencia. Sin embargo, en nuestros días, las enfermedades generadas por una carencia de nutrientes no suelen ser un problema usual, el problema más común es la deficiencia.

Así mismo, existen varios “factores nutritivos adicionales” que se encuentran en los alimentos, pero que no son esenciales, porque podemos elaborarlos en nuestro cuerpo a partir de otras sustancias. Algunas veces, la cantidad que elaboramos no es suficiente para lograr una salud óptima y, en esos casos, es indispensable consumir complementos para tratar o prevenir ciertas enfermedades. Entre estos factores nutritivos adicionales están la coenzima Q10, la L-carnitina, el ácido gamalinolénico, algunos aminoácidos no esenciales, etc.


Vitaminas


Sustancias orgánicas esenciales para el crecimiento y buen funcionamiento de los procesos vitales. Dado que existen en fracciones ínfimas en los alimentos de origen natural, a menudo se les considera como nutrientes, sin embargo, en sentido estricto, las vitaminas no nutren al organismo (no aportan calorías), en cambio son los catalizadores, iniciadores o incitadores que ponen en marcha y aceleran el curso de las reacciones químicas indispensables para la ejecución de innumerables funciones orgánicas: desarrollo celular, producción de energía, metabolismo hormonal, reforzamiento del sistema inmunitario, y asimilación y degradación de los alimentos, etc.


Las vitaminas se clasifican en hidrosolubles (aquellas que se disuelven en agua) y liposolubles (que se disuelven en grasa). El organismo posee la capacidad de almacenar vitaminas liposolubles, y por lo tanto de acumular reservas de ellas, no así de vitaminas hidrosolubles, que, disueltas en agua, se desechan rápidamente mediante la orina. A esto se debe que la dotación de esta última categoría de vitaminas deba renovarse todos los días.


En la actualidad son muy pocas personas las que sufren de avitaminosis (falta de una o varias vitaminas) por lo que es más apropiado hablar de hipovitaminosis (deficiencia temporal de vitaminas causada por un aporte insuficiente). Además de una alimentación desequilibrada y escasa, entre las posibles causas de hipovitaminosis están la intensificación de la expulsión de vitaminas por medio de la transpiración, la orina u otros líquidos corporales; el incremento de las necesidades vitamínicas a causa de jornadas de trabajo prolongadas, embarazo, lactancia o un cambio hormonal; el deterioro del procesamiento intestinal y la aniquilación de vitaminas por efecto de ataques bacterianos.


La hipervitaminosis sólo se presenta con las vitaminas liposolubles, puesto que poseen la propiedad de aglomerarse en los órganos a la espera de que el cuerpo requiera su acción. Éstas pueden acumularse en exceso y causar trastornos indeseables.


Las necesidades diarias varían según el sexo, edad, peso, estatura y nivel de actividad muscular de cada persona, y aumentan de acuerdo con condiciones fisiológicas como crecimiento, embarazo, lactancia y enfermedades.


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